Cultivo de la IndiaHari tuvo una infancia problemática en el este de la India. Sus padres se separaron cuando era muy joven. Consideraba a su hermano mayor como una figura paterna.

La ausencia de su padre se manifestó de muchas maneras, dejando una marca indeleble en su vida. Reprimió su dolor y su angustia hasta que la depresión se apoderó de él. A menudo lloraba diciendo que nadie le quería. Sentirse solo y solitario le hizo cuestionar incluso la razón de la vida. "Quería acabar con mi vida", gritaba.

Durante esta traumática experiencia, un pastor le visitó y compartió su testimonio, con la esperanza de proporcionarle algo de apoyo emocional. Leyó: "Pero el Señor dice: '¿Puede una madre olvidar a su bebé? ¿Puede olvidar al hijo que salió de su cuerpo? Aunque ella pueda olvidar a sus hijos, yo no puedo olvidarte a ti" (Isaías 49:15). Ese verso tocó una fibra sensible en el corazón atribulado de Hari. Era como si Dios mismo le hablara.

"Mis lágrimas no paraban, sabiendo que tengo un Dios que me ama. Sentí una paz celestial", dice. "Seguí yendo a la iglesia. Reconocí que Jesús es el Salvador de todo el mundo. Más tarde me bauticé. Sentí la llamada de Dios para el ministerio y le he estado sirviendo. Ahora soy pastor de una iglesia".

Hari completó la formación de plantador de iglesias de la Liga Bíblica y sirve como pastor en uno de los lugares más hostiles del este de la India. Muchos aldeanos acuden a escucharle hablar de la Palabra de Dios.

"La necesidad de Biblias en nuestras comunidades es enorme. Tenemos personas que sufren relaciones rotas, deudas, pobreza y personas con tendencias suicidas", señala. "Si reciben la Palabra de Dios, sus vidas cambiarán. Quiero llegar a todos los hogares y proporcionarles nuestros materiales y Biblias", dice el joven pastor, que está decidido a plantar más iglesias entre los tribales de la región.

Hari ha utilizado el material de formación para fundadores de iglesias para equipar a los miembros de la iglesia. "Algunos nuevos creyentes llegaron a la fe gracias a estos materiales; ahora asisten al servicio de la iglesia", dice. "Les enseño a compartir el Evangelio con los que no son salvos. Son personas que adoran a muchos ídolos y diosas. Estos libros del Proyecto Felipe son muy útiles para nuestro ministerio aquí".

Continúa: "El ministerio de la Liga Bíblica ha sido vital para el crecimiento espiritual y numérico de nuestra iglesia. Estamos llegando a personas de diversas castas, edades y grupos religiosos. Sería muy útil que la Liga de la Biblia nos proporcionara Biblias ilustradas y libros para nuestros niños. Eso sería una gran ayuda para llegar a más gente".