Hombre de NepalDurante muchas generaciones, los antepasados de Chandra siguieron el budismo, pero Chandra no era religioso. Al crecer en la región central de Nepal, sus padres lo veían como un niño problemático. Tenía un historial de peleas con los demás. Recuerda: "Mi temperamento estaba fuera de control. Estaba amargado con los que me rodeaban". A partir de ahí, su vida no hizo más que crecer en espiral. Empezó a fumar y a beber. Luego, se quedó sin dinero y empezó a robar a sus amigos, lo que finalmente le llevó a ser detenido. Dice: "La gente me consideraba alguien malvado".

Chandra pasó tres años entre rejas. "Fueron los años más dolorosos de mi vida", recuerda con tristeza. "Estaba feliz de volver a casa. Sin embargo, mi mujer y nuestros hijos lo pasaron muy mal. Tuvieron que pasar mucho dolor y vergüenza por mi culpa. Sin comida ni nadie que los cuidara, me sentía muy desesperado".

Tras ver el dolor que sufría la familia, un pariente de su mujer la invitó a la iglesia. Esperanzada después de su visita y sintiendo que la iglesia era donde necesitaba estar, animó a Chandra a ir con ella. El pastor de la iglesia oró por ellas y les habló de Jesús.

Chandra sintió que su vida cambiaba al asistir a la iglesia cada semana. Aprendió más sobre Dios a través del estudio bíblico del Proyecto Felipe al que asistía. La historia de Zaqueo en Lucas 19 tocó el corazón de Chandra y cambió su vida. Se siente como Zaqueo. Había cometido muchos errores y me di cuenta de que necesitaba arrepentirme. Clamé a Dios para que me perdonara por mis errores. Creo que Dios me perdonó y me hizo una persona nueva".

Hoy, su vida es muy diferente. Es un líder en su iglesia y ayuda a evangelizar en su comunidad. Y afirma: "Cuando miro atrás, mi matrimonio ha cambiado. Mi mujer me apoya mucho y somos mucho más felices que antes. Estoy muy agradecido a Dios por todo lo que ha hecho en mi vida".